La soprano Chiara Isotton se sentó a hablar con BlueberryMusica, en la antesala de su debut en Buenos Aires. Ella dará vida a «Manon Lescaut», la producción en concierto del Teatro Colón.


Entrevistador: Luciano Ayala


En una temporada artística de giros interesantes, el Teatro Colón presenta una propuesta atípica: redescubrir la Manon Lescaut de Giacomo Puccini fuera de su sala histórica, trasladando la acción al imponente Auditorio Nacional del Palacio Libertad (ex CCK). Despojada de escenografía tradicional, utilería y vestuario de época, la dramaturgia queda al desnudo: la narrativa se vuelve puramente musical, sostenida de principio a fin por la tensión de la orquesta y el poderío expresivo de las voces.

La soprano italiana Chiara Isotton asume el desafío colosal de encarnar a la trágica heroína pucciniana confiando plenamente en los matices de su instrumento. Con una voz imponente de lírico-spinto y una sólida trayectoria abordando los roles más exigentes del compositor toscano, la cantante conversó mano a mano con BlueberryMusica sobre su preparación técnica, su lectura del personaje y las complejidades de este esperado debut porteño.

BlueberryMusica: Esta no es tu primera vez cantando Manon, ¿verdad?

Chiara Isotton: No, es mi segunda vez.

BM: Tu segunda vez, pero ahora en versión concierto, sin puesta en escena. Empecemos por ahí: ¿qué tan desafiante es interpretar un rol tan pasional, dramático y demandante como Manon Lescaut sin elementos clave como la escenografía, el vestuario o las acciones físicas asociadas a la escena?

Chiara Isotton: Tal cual. Pero creo que somos muy afortunados porque estamos haciendo Puccini. Todo el movimiento dramático y la actuación de sus personajes ya están contenidos en la música. Si cerrás los ojos y escuchás la partitura, podés ver literalmente lo que va a ocurrir. En ese sentido, cantar este rol en versión concierto es un privilegio. Obvio que no es fácil, porque no contás con esas herramientas escénicas y el vínculo en el escenario cambia: estamos adelante de la orquesta y corporalmente te posicionás de otra manera. Pero, al mismo tiempo, es hermoso porque este formato permite poner en primer plano lo puramente vocal y la profunda actuación que subyace en la música y en el texto. La dramaturgia de esta ópera tiene tanta fuerza que funciona de maravilla incluso en versión concierto.

BM: Aunque ya es tu segunda vez con el papel, ¿cómo encarás la preparación?

Chiara Isotton: Como siempre, la preparación tiene varios capítulos. Está la parte vocal, por supuesto. Tuve la suerte de que mi compromiso anterior fue Tosca, que estilísticamente no está lejos porque es el mismo compositor. Por ejemplo, mi próximo proyecto será Medea de Cherubini, que es un mundo totalmente distinto; por eso agradecí tener tres semanas libres solo para entrenar la voz y acomodarla a este estilo y tesitura específicos.

Al volver a Manon, revisé la partitura para encontrar todos esos pequeños matices que quizás se me habían pasado la primera vez, tanto en lo musical como en el libreto. Cuando la preparé por primera vez, leí la novela original del Abate Prévost (Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut). Fue una lectura muy inspiradora porque te da el trasfondo de los personajes y cuenta qué pasa entre los actos de la ópera, lo que te da muchas más herramientas para entender la evolución del personaje. Confieso algo: cuando empecé a estudiar a Manon, no la quería. Me parecía tonta. Pero cuanto más la estudiaba, más la comprendía y más me enamoraba de ella.

Esta una de las cosas que más me apasionan de este trabajo: empezás a empatizar y le prestás tu propia voz a sentimientos reales. Mi preparación es en 360 grados: vocal, musical y dramática. Aun así, el personaje siempre se siente fresco y siempre hay algo nuevo para descubrir.

BM: Incluso en roles que cantaste muchas veces, como Tosca, ¿seguís encontrando cosas nuevas?

Chiara Isotton: Totalmente. Puccini es fantástico en eso.

BM: Sabía transmitir la pasión y el drama directo en el papel; las indicaciones interpretativas están todas ahí.

Chiara Isotton: Está todo escrito. Solo necesitás sentarte con tiempo sobre la partitura. Puccini dejó anotado cada detalle: las dinámicas, los acentos, los ritardandi… Al final, se siente como una conversación natural puesta en música. Aunque Manon pertenece a una etapa temprana de su carrera, donde todavía estaba consolidando ciertos recursos, su maestría ya es evidente. Y lo más importante: Puccini nunca escribe en contra del instrumento. Su música es pesada y exigente, pero siempre cuida la voz del cantante.

El reconocimiento internacional que Chiara Isotton cosechó con Floria Tosca no es casualidad: su disciplina vocal y su presencia escénica visceral la posicionaron como una de las voces de referencia en el repertorio verista actual. Sin embargo, Manon Lescaut exige una curva emocional todavía más inestable. Desde la juventud caprichosa y el lujo parisino hasta la desolación absoluta en el desierto, el rol demanda un equilibrio milimétrico entre resistencia física y sutileza expresiva

TOSCA (Chiara Isotton), TEATRO ALLA SCALA, MIlano (2025) photo- Brescia e Amisano © TaS

BM: En tu etapa de estudio, ¿escuchás o mirás cómo abordaron el rol otros cantantes del pasado o del presente?

Chiara Isotton: Sí, aunque cuando empiezo a estudiar una obra trato de trabajar sola primero, sin grabaciones, para que mi interpretación sea lo más genuina y limpia posible. Pero aprender de los grandes es fundamental. Me acuerdo de haber visto todas las producciones históricas de Manon Lescaut en el archivo de Met Opera on Demand. Había una con Renata Scotto sencillamente fantástica; aprendí muchísimo de su fraseo y de sus decisiones dramáticas. Y, claro, están los registros legendarios como los de Maria Callas. Cada artista te enseña algo distinto: algunas acentúan el lado sensual de Manon, otras muestran su vulnerabilidad o su costado aniñado. A veces nos olvidamos de que estamos interpretando a una chica de 18 años.

BM: Si mirás el arco completo de la ópera, esa intensidad emocional – la pasión desmedida, la vanidad, la tragedia desoladora del final – tiene pulsiones muy adolescentes.

Chiara Isotton: ¡Es que lo es! Actúa de forma totalmente impulsiva, como muchos de nosotros a esa edad. La ópera arranca con su familia mandándola a un convento como castigo por coqueta. ¿Y qué hace apenas frena el carruaje? Ve a un muchacho atractivo y usa ese encuentro como pasaporte de fuga. Al principio no está enamorada de Des Grieux. Para él es un colpo di fulmine (un flechazo a primera vista); para ella, él es lindo y simpático, pero también le tira el lujo y la riqueza. Es una forma de vivir muy inmadura. Recién más adelante comprende lo que significan el amor sincero y una conexión real, pero cuando lo descubre, ya es trágicamente tarde. Ese es su verdadero drama.

BM: En persona irradiás una energía muy luminosa y positiva, pero en el cuarto acto tenés que cantar «Sola, perduta, abbandonata», uno de los momentos más desgarradores de Puccini. ¿Cómo construís ese estado de desolación?

Chiara Isotton: No aparece de la nada; es un descenso progresivo. Para mí, el punto de quiebre en la ópera es el Intermezzo. Ese pasaje orquestal es mi viaje interior hacia Le Havre. La riqueza de Geronte, las joyas, los lujos… todo desapareció. Manon está completamente sola, en prisión, esperando ser deportada a América como una criminal. La música entrelaza los temas anteriores y la obliga a chocar de frente con las consecuencias de sus actos. Cuando llegás al cuarto acto en el desierto, internamente ya estás vacía. Puccini toca una fibra muy primitiva que todos llevamos dentro. Cuando Des Grieux se va a buscar agua, ella queda totalmente desamparada. A lo largo de la ópera siempre estuvo rodeada de gente: su hermano en el primer acto, Geronte y su corte en el segundo, las otras prisioneras en el tercero. Pero en el desierto, la soledad es absoluta. Y no hay nada más trágico que morir en soledad siendo tan joven.

Un director de orquesta me dijo una vez: ‘Con Verdi sabés al instante si tenés un problema vocal; Puccini te pasa la factura más tarde.’ Y es verdad.

BM: Maria Callas decía que para un cantante de ópera la función empieza mucho antes de que suba el telón y termina mucho después de que cae. ¿Cómo hacés para desconectar de roles tan intensos al bajar del escenario?

Chiara Isotton: Es dificilísimo. Vivís en una montaña rusa emocional. Terminás la función en un clímax altísimo y veinte minutos después estás sola en la habitación de un hotel, lejos de tu familia. Encontrar el equilibrio es clave. Casi nunca logro desconectar de inmediato; por eso casi no puedo dormir después de cantar. Me suelo quedar despierta hasta las 3 o 4 de la mañana porque la adrenalina y las emociones me siguen corriendo por el cuerpo. Incluso de vacaciones, la cabeza sigue conectada con el estudio y el próximo repertorio. Es un trabajo constante, pero tenés que cuidar conscientemente tu salud mental.

BM: Más allá de Manon y Tosca, ¿hay algún rol con el que sientas una afinidad especial?

Chiara Isotton: Me enamoro de cada personaje que hago, pero algunos resuenan más hondo. Minnie de La Fanciulla del West es uno de ellos, y Suor Angelica de Il Trittico es otro. Suor Angelica me resulta devastadora; no puedo terminarla sin llorar. Tosca también tiene un lugar enorme en mi vida: la canté más de cincuenta veces. Es una mujer moderna y, más allá de la tragedia, su recorrido tiene una fuerza dramática arrolladora.

BM: Puccini es, sin dudas, el compositor central de tu carrera.

Chiara Isotton: Me sale muy natural cantarlo. Un director de orquesta me dijo una vez: «Con Verdi sabés al instante si tenés un problema vocal; Puccini te pasa la factura más tarde». Y es verdad. Como la orquestación de Puccini es tan envolvente y apasionada, la tentación de empujar la voz es enorme. Necesitás una disciplina técnica de hierro para no lastimarte. También amo a Verdi: cantar Elisabetta en Don Carlo es algo que desearía poder hacer todos los años.

BM: ¿Hay algún rol soñado que tengas en la mira para los próximos años?

Chiara Isotton: ¡Sí! En el otoño europeo de 2027 voy a debutar el rol protagónico de Adriana Lecouvreur de Cilea en Florencia. Es un sueño que por fin se hace realidad y no veo la hora de encararlo.

BM: ¿Supiste siempre que querías dedicarte a la lírica?

Chiara Isotton: Empecé a estudiar canto en la secundaria. Crecí en Belluno, un pueblo chico en los Dolomitas. Como allá no había universidad, me mudé a Venecia: me recibí de licenciada en Historia mientras cursaba en paralelo en el Conservatorio. La historia era una de mis grandes pasiones, pero la música terminó ganando terreno. Viniendo de un lugar chico, uno no sabe bien cómo funciona esta industria; simplemente me anoté en concursos pensando: «Probemos y veamos qué pasa». ¡Y acá estoy!

BM: ¿Escuchás otros géneros por fuera de la clásica?

Chiara Isotton: ¡Totalmente! Escuchar géneros variados te hace mejor intérprete. Por ejemplo, antes de cantar la Medea de Cherubini, ¡escucho bandas de heavy metal como Sepultura y Metallica! También me encanta la música de los 60 y 70: «Barracuda» de Heart, «Ring My Bell» de Anita Ward, Joni Mitchell, algo de jazz y grupos indie como The Flaming Lips.

BM: ¿Te animás a cantar esos estilos?

Chiara Isotton: ¡Solo en el karaoke! Cuido muchísimo mis cuerdas vocales y no quiero forzarlas haciendo sonidos rasgados de rock, pero escuchar, escucho todo el tiempo.

¿Dónde y Cuándo?

Manon Lescaut de Giacomo Puccini se presentará en versión concierto en cuatro únicas funciones los días domingo 6 de septiembre a las 17:00 hs (abono vespertino), y los días martes 8, jueves 10 y sábado 12 de septiembre a las 20:00 hs, en el imponente Auditorio Nacional del Palacio Libertad (Sarmiento 151, CABA), como parte de la Temporada oficial del Teatro Colón fuera de sede.

Bajo la dirección musical del maestro Henrik Nánási, la velada contará con la Orquesta Estable del Teatro Colón y el Coro Estable (bajo la dirección de Miguel Martínez). Junto a la Manon de Chiara Isotton, completan el elenco principal el tenor Francesco Pio Galasso (Renato Des Grieux), el barítono Junhyeok Felix Park (Lescaut) y el bajo-barítono Ricardo Seguel (Geronte de Ravoir).

Las localidades ya se encuentran disponibles de manera online a través del sitio web oficial del Teatro Colón o de forma presencial en la boletería del teatro (Tucumán 1171).


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