La soprano argentina María Belén Rivarola hace su debut en el rol de Lady Macbeth, parte de la ópera «Macbeth» de Giuseppe Verdi.

De la mano de la compañía de ópera Juventus Lyrica, hoy sube a escena esta ópera tan exquisita y, a la vez, transicional en el sonido verdiano tan característico, con repetición los días Domingo 14, a las 17.30hs y sábado 20, a las 20hs.


Por Luciano Ayala (BlueberryMúsica) con la colaboración de Tomás Álvarez (creador del foro Fanáticos por la ópera).


La voz de la soprano argentina María Belén Rivarola es de esas que te asombran y atraviesan. En el mundo de la ópera, donde los personajes son un torbellino de emociones, hay artistas que nacen para darles vida a esas historias intensas, dramáticas y llenas de contrastes. Y si hablamos de contrastes, Lady Macbeth de Verdi es la reina. En un debut muy esperado, María Belén se prepara para encarnar a esta compleja figura, en una producción de Juventus Lyrica – la primera vez que la hacen en la historía de esta compañía de ópera – en el Teatro Avenida de Buenos Aires.

BlueberryMusica se sentó a charlar con ella sobre este nuevo desafío, sus 20 años de carrera y el arte de meterse en la piel de mujeres poderosas.

BlueberryMusica: Este es un rol debut para vos. ¿Cómo te estás preparando para un personaje tan monumental como Lady Macbeth?

María Belén Rivarola: La verdad es que es un doble debut para mí, porque no es un repertorio que haya estudiado antes. Me llegó la oportunidad, y fue como un mes de estudiarlo con el piano, de leerlo por primera vez y después empezar los ensayos. Lo que tiene este personaje, que me parece que es lo más complejo, es que no es solo cantar. Es un papel escrito para alguien que sabe de teatro. Tenés que ir más allá de la voz, de los agudos o de la coloratura, para transmitir lo que Verdi escribió del personaje. La parte teatral es todo. Por eso, incluso hay momentos que tienen muchas respiraciones y no son por una cuestión vocal, es por la expresividad que el personaje requiere.

BM: Decís que el rol es complejo, que requiere de mucha madurez actoral y vocal. ¿Cómo llegás a esa conexión?

MBR: Yo creo que Verdi fue muy adelantado para su época. Él escribió para que si uno canta lo que está escrito, el drama, la personalidad y el sentimiento del personaje salgan solos: el lamento, el grito, la venganza… Es fácil decirlo, pero no es nada fácil hacerlo, porque tenés que cambiar de colores constantemente. Me siento muy agradecida de tener la oportunidad de encarar un rol así con Juventus Lyrica. Me han dado las herramientas y la posibilidad de trabajar con Ana D’Anna, que ama tanto a Macbeth y a Shakespeare, y tiene la clave para ayudarte a encontrar al personaje desde vos misma.

BM: ¿Y qué te decís a vos misma para conectar con ella? ¿Cómo te metés en la piel de una mujer tan tildada como maligna?

MBR: Ella me hace conectar con la ambición y el anhelo. Lady Macbeth busca el trono, que es su ambición, y para conseguirlo debe matar a alguien. Yo nunca mataría a alguien, obvio, pero la pregunta es: ¿nunca tuviste un sueño? ¿Qué harías por ese sueño? La ópera es un medio para encontrar en uno mismo esas partes que te permiten desarrollar el personaje. Justamente, la tildan de maligna, pero es una mujer firme que sabe lo que quiere. Tiene el arte de la manipulación, de hacer que la gente tenga una idea de ella que no es. Es una dicotomía: la música es alegre y a la vez es el desastre que se avecina. Es como esa contradicción de que a Macbeth le anuncian que no será rey, pero ella quiere que la fiesta siga, que las apariencias no se caigan. Es una ópera de transición de Verdi, en la que se nota esa búsqueda de la palabra y del drama, y él logra que las apariencias engañen, y que la música engañe también.

BM: En el acto 2 de Macbeth, Lady Macbeth tiene que animar a su marido después de que él ha asesinado al rey. ¿Cómo abordás esa escena?

MBR: Es una escena fantástica. Hay dos partes bien marcadas en ese acto. Primero la llegada de Macbeth, que viene en un estado de pánico, y ella le dice: «Pero, ¿qué te pasa? ¿Qué hiciste? ¡Sos un hombre, despertate!«. Se da cuenta de que su marido no es capaz de seguirle el ritmo y por eso ella termina por ser la que comete los crímenes que él no puede. Y después, cuando entran los invitados a la fiesta, tienen que mostrar que nada pasó. La música es alegre y, a la vez, es el desastre que se avecina. Es como esa contradicción de que a Macbeth le anuncian que no será rey, pero ella quiere que la fiesta siga, que las apariencias no se caigan. Es una ópera de transición de Verdi, en la que se nota esa búsqueda de la palabra y del drama, y él logra que las apariencias engañen, y que la música engañe también.

BM: En contraste, personajes como Violetta en La traviata también son complejos. ¿Cómo los diferenciás de Lady Macbeth?

MBR: Yo pensaba en La traviata. Si bien el personaje tiene esa profundidad y esa tristeza, en contraste con Lady Macbeth es como más… unidimensional, pero de una manera muy fuerte, porque es la ópera donde las apariencias… Es mucho más visible la apariencia. Es una prostituta de lujo, pero es una mujer sensible. Es mucho más accesible, no por la ópera en sí, sino por la personalidad de ella, el sentimiento, la empatía que genera Violetta. Para mí, Verdi no quiere que uno sienta empatía por Lady Macbeth. Al menos yo no siento empatía, yo la entiendo, pero no me pongo de su lado. Con Violetta es imposible no ponerte de su lado. El perfil psicológico de Lady Macbeth es muy fuerte. No tiene el drama que tiene Violetta. Es un personaje mucho más plano, pero no en un mal sentido, sino que es una mujer ambiciosa, y eso es lo que tenés que mostrar.

«Se da cuenta de que su marido no es capaz de seguirle el ritmo y por eso ella termina por ser la que comete los crímenes que él no puede. «

María Belén Rivarola nos atrapa con cada palabra, haciendo una descripción íntegra y certera del perfil psicológico que presenta Lady Macbeth. Foto Maxi Failla (Clarín)

BM: El momento más esperado del personaje es la escena del sonambulismo. ¿Qué significa para vos ese instante?

MBR: Yo creo que lo más difícil de esa aria es justamente lograr sacar a Lady Macbeth de lo que construiste durante el resto de la ópera. Desde el comienzo, la construiste de una manera, y ahora la vas a deconstruir. Ella, en el sonambulismo, revela todo. De hecho, está el doctor y dice: “Pero ¿qué está diciendo? Que tiene mucha sangre en las manos”. La cantidad de sangre que una persona puede tener, es como que está reviviendo todo lo que ya sabemos, todo lo que el público ya sabe. Pero es un momento de intimidad y debilidad del personaje. Es un personaje tan fuerte que de repente está completamente expuesto. La idea es que el público se emocione con esa aria. No solo que digan: “Qué bien que la cantó, qué bien.” Sino que realmente la gente pueda decir: “Qué pena esta mujer. ¿Cómo queda después de todo lo que le pasó?” Y de todo el trasfondo que le conocemos a alguien por Shakespeare, o sea, que ya no podía concebir hijos. Y no pudiendo concebir hijos, manda a matar a los hijos también de sus oponentes. Es una locura, ¿no? Pero esa aria es la que más disfruto. Musicalmente me atrapa más. Me da muchas más posibilidades de mostrar lo que puedo ofrecer técnicamente en esa área.

BM: Ya que mencionás ese punto, este año cumplís 20 años de carrera. ¿Cómo ves el mundo de la ópera hoy en comparación con tus comienzos?

MBR: Siento que hemos ganado muchas cosas. Antes era muy difícil conseguir material de estudio, tenías que ir a la biblioteca para ver si lo tenían. Hoy, todo está al alcance en YouTube, en Spotify, lo cual es maravilloso. Yo les digo a mis alumnos: “¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no estás escuchando?”. Pero creo que hay algunas cosas de la «old school» que hay que mantener. Se ha perdido un poco ese arte de mostrar qué es lo que hacés y dejar que la belleza fluya y que el público elija. Juventus Lyrica es un buen ejemplo de cómo se unen dos mundos: por un lado, gente más experimentada y por el otro, nuevos talentos que están en formación. Es un ejercicio muy bueno para no perder la naturalidad de los comienzos.

BM: Tus próximos compromisos son increíbles. ¿Tenés algún rol soñado que te gustaría debutar?

MBR: La verdad, Macbeth es un sueño cumplido. Hoy en día, pienso en el futuro y se vienen cosas increíbles. El 5 y 7 de noviembre de este año, haré mi debut en Perú en la ópera Ollanta, una ópera peruana. En 2026 haré mi debut en Las Palmas de Gran Canaria, en una producción de Turandot, encarnando a Liù. Ese es un rol que nunca había estudiado ni siquiera pensado en él. Es un rol sutil, muy sensible, una mantequita en comparación con todo lo demás. También tengo previsto cantar Pagliacci y Otello el año que viene… Ya sé que lo que se viene es una locura.

Luciano Ayala, María Belén Rivarola y Tomás Álvarez

Las entradas para esta producción de MACBETH se pueden conseguir a través de Ticketek o en la boletería del Teatro Avenida.


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