En la antesala de su esperado debut en Latinoamérica, la soprano británico-montenegrina Tamara Radjenović habla con BlueberryMusica sobre sus raíces clásicas, su libertad artística, su pasión por la ópera y el crossover y el comienzo de un emocionante nuevo capítulo musical en México.


El año pasado, BlueberryMusica tuvo el placer de encontrarse con la soprano británico-montenegrina Tamara Radjenović en uno de los rincones más pintorescos de Londres para charlar sobre música, ambición e identidad artística.

Un año después, mucho ha evolucionado en su camino artístico. Su repertorio se expandió, su carrera internacional alcanzó nuevos hitos y su visión artística siguió madurando.

Graduada del prestigioso Royal College of Music de Londres y una de las últimas alumnas de la legendaria Montserrat Caballé, Radjenović representa a una generación de artistas que abraza la gran tradición operística mientras explora nuevas posibilidades para la música clásica.

Su carrera internacional la ha llevado a salas de conciertos de enorme prestigio, como el Carnegie Hall de Nueva York, el Cadogan Hall de Londres y grandes escenarios de Europa y Asia. Reconocida por Forbes Europa en su lista «30 Under 30», también supo construir una notable audiencia digital en todo el mundo, acercando la música clásica a oyentes que van mucho más allá de las tradicionales salas de conciertos.

Ahora, mientras se prepara para su debut latinoamericano el 23 de octubre junto a la Camerata de Coahuila en el Teatro Isauro Martínez en Torreón, México, esta conversación nos ofrece una mirada íntima a una artista cuyas ambiciones trascienden ampliamente los límites de un solo estilo musical.

Excelencia académica que se encuentra con la libertad artística

Si bien Radjenović es reconocida internacionalmente por su enfoque distintivo del classical crossover, su identidad artística sigue profundamente arraigada en la ópera. La «música clásica» no es simplemente un elemento de su repertorio; es la base de su musicalidad, su técnica vocal y su expresión artística. Su repertorio abarca la gran tradición operística italiana, incluyendo obras de Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Vincenzo Bellini.

Desde la brillantez vocal de Sempre libera de La Traviata de Verdi, hasta el lirismo de O mio babbino caro de Puccini y las exigencias expresivas del repertorio belcantista de Bellini, Radjenović continúa desarrollando sus interpretaciones clásicas a la par de sus proyectos de crossover. Sus presentaciones y dúos con cantantes de ópera internacionales de gran trayectoria demuestran aún más su compromiso con la tradición clásica, incluso mientras explora nuevos lenguajes musicales y formatos de concierto.

Para Tamara, la ópera y el crossover no son mundos que compiten entre sí. Son expresiones complementarias de una misma identidad artística.

«El crossover me da todo lo que quiero ser en el escenario», confiesa la soprano. «Me da la libertad de combinar instrumentos clásicos, como la orquesta y el coro, con la música que personalmente me encanta escuchar. Crecí como una artista puramente clásica; tocaba el piano desde los seis años. Sin embargo, cuando empecé a cantar ópera a los 15, me di cuenta de que me faltaba algo para poder expresar toda mi pasión. Así que, en el crossover, combiné mis dos amores».

Para las nuevas generaciones que buscan acercarse a la música clásica, Radjenović cree firmemente en la creación de experiencias artísticas completas, donde el cantante no es simplemente una voz, sino también una fuerza creativa detrás de la producción.

«Elegí ser una cantante de conciertos porque me encanta estar involucrada en la producción», explica. «Intento incorporar muchos efectos visuales, tener bailarines en el escenario… Me interesa el trabajo detrás de escena. Requiere muchísimo esfuerzo; no hay un solo día en mi vida en el que pueda simplemente descansar, pero me hace muy feliz».

Al hablar de artistas que supieron tender un puente exitoso entre la música clásica y la popular, Tamara no lo duda.

«Admiro muchísimo a Andrea Bocelli; lo que ha logrado es absolutamente increíble. Y también a Los Tres Tenores. Eran muy conocidos en los teatros de ópera, pero cuando empezaron a hacer esos conciertos masivos y le cantaron ‘My Way’ a Frank Sinatra, demostraron cómo mantener una excelente calidad vocal y técnica sumando elementos que van más allá de los límites de la música clásica».

Rebeldía en el conservatorio y su comienzo en el Crossover

Este deseo de empujar los límites artísticos la acompaña desde sus años formativos. Tamara se ríe al recordar una anécdota de sus días en el Royal College of Music.

«Teníamos clases de interpretación todas las semanas frente a nuestros compañeros. El jefe de estudios vocales siempre nos pedía que trajéramos una canción francesa, alemana, italiana o inglesa ¡ y yo llevaba algo sudamericano o español! Llevaba algo completamente distinto que no encajaba en el repertorio que se suponía que debíamos hacer en el conservatorio. Supongo que siempre fui un poco rebelde al respecto».

Hoy en día, ese espíritu independiente se traduce en libertad artística a la hora de armar los programas de sus conciertos. Dependiendo del lugar y del público, Radjenović equilibra cuidadosamente la ópera clásica, la opereta, la música de cine y composiciones contemporáneas.

Para su debut en Tokio con la Nueva Orquesta Filarmónica de Japón, el programa combinó aproximadamente un 70% de repertorio clásico con un 30% de música de cine. Para su inminente y espectacular gala de fin de año en el prestigioso Sava Centar de Belgrado, frente a un público de unas 4.000 personas y con más de 150 artistas en escena, la balanza se inclinará hacia el crossover.

Su repertorio va desde Verdi y Puccini hasta grandes clásicos del cine como Parla più piano de El Padrino, pasando por adaptaciones de canciones contemporáneas como Skyfall de Adele. Aun así, su compromiso con el exigente repertorio operístico sigue siendo un pilar fundamental en su desarrollo artístico.

Cuando se le pregunta si hay algún aria que nunca se canse de cantar, su respuesta revela su debilidad por el virtuosismo vocal.

«Hoy en día te respondería con ‘Mercè, dilette amiche’ de I Vespri Siciliani de Verdi, porque es muy divertida y tiene muchísimas coloraturas. Lo mismo me pasa con ‘Heia in den Bergen’ de Kálmán, que es de una opereta y siempre me da ganas de bailar».

También hay un personaje operístico que guarda un lugar muy especial en su viaje musical.

«Una pieza que normalmente también está en mi repertorio es la ‘Habanera’ de Carmen. De hecho, empecé a cantar por Carmen, esa fue mi primera idea. Aunque soy soprano y por ahora no me funciona del todo, fue mi primer contacto con la ópera. Además, participé como Carmen en un proyecto para jóvenes músicos con la Orquesta Filarmónica de Viena en el Festival de Salzburgo cuando tenía 16 años. Tenía el pelo muy enrulado y estaba bronceada, así que para ellos daba el perfil de Carmen. Creo que de Carmen tampoco me voy a cansar nunca».

Frente a las dificultades en esta industria: «Solo escuchen a su corazón«

En una industria donde las tradiciones clásicas a veces pueden desalentar la experimentación, Radjenović ha aprendido a confiar en sus propios instintos artísticos. Ante la pregunta de si alguna vez enfrentó críticas por cruzar estas fronteras musicales, responde:

«Sí, por supuesto. Hubo cierto tipo de cuestionamientos desde la industria: ‘Oh, ¿por qué hace eso? ¿Es este el camino correcto?’. Pero creo que somos la generación de la innovación. Las redes sociales se convirtieron en una plataforma muy fuerte para tener presencia y, aunque no creo que depender totalmente de ellas sea lo correcto, es la época en la que vivimos. Empecé a darme cuenta de que lo más importante es lo que yo pienso y no depender al 100% de las opiniones de los demás, por más que sean los nombres más grandes de la industria».

Además, deja un mensaje igual de importante para los cantantes jóvenes.

«Si tenemos oyentes jóvenes que recién arrancan sus carreras, es importantísimo que escuchen a su corazón. Antes te decían, ‘tenés permitido cantar esto o aquello’. No. Por supuesto, no puedo decir ahora que quiero cantar Turandot, porque mi voz todavía no se desarrolló en esa dirección; se trata de ser consciente e invertir en tu técnica. Pero al final del día, tenés que mirarte al espejo y preguntarte si sos feliz. No para hacer feliz a tu maestro, sino a vos mismo».

Esta filosofía refleja el equilibrio que late en el corazón de su carrera: independencia artística respaldada por un riguroso entrenamiento vocal, disciplina técnica y un profundo respeto por la tradición operística.

México: Un nuevo capítulo y un momento muy especial con Bellini

El inminente debut de Tamara en Torreón representa mucho más que otro compromiso internacional. Marca el inicio de lo que espera sea una relación artística duradera con el público de México y de toda Latinoamérica.

El 23 de octubre, se presentará junto a la Camerata de Coahuila, bajo la batuta del director Ethan Eager, en el histórico Teatro Isauro Martínez. El concierto reunirá las dos dimensiones esenciales de su arte: el gran repertorio operístico clásico y la música de profunda carga emocional de Latinoamérica y el cine.

Un momento especialmente significativo será su debut interpretando Casta Diva, la célebre aria de Norma de Vincenzo Bellini.

Como una de las obras más icónicas y vocalmente exigentes del repertorio del bel canto, Casta Diva requiere un control excepcional, sensibilidad musical y una madurez expresiva suprema. Su inclusión marca un paso importantísimo en el continuo desarrollo artístico de Radjenović como soprano clásica.

El programa también incluirá sus interpretaciones de Verdi y Puccini, junto a música que refleja su afecto de larga data por la cultura latinoamericana. Su conexión con la región es sumamente personal. Entre sus grabaciones y su repertorio se encuentran joyas argentinas como Por una cabeza de Carlos Gardel y La rosa y el sauce de Carlos Guastavino.

También es una gran admiradora de Astor Piazzolla y de la cantautora mexicana Vivir Quintana, cuya canción Te mereces un amor describe como «un mantra para nosotras las mujeres«.

«La mayor parte de los mensajes que recibo de mis seguidores vienen de Sudamérica», nos cuenta con emoción. «El amor que siento por esta música es enorme. Tal vez en mi vida pasada fui de Sudamérica».

Para una artista que pasó años expresando su admiración por la música y la cultura de la región, poder cantar finalmente en México tiene una enorme carga emotiva. Y aunque Torreón representa su primer concierto latinoamericano, Radjenović espera que sea el primero de muchos, abriendo la puerta a futuras presentaciones en México y en todo el continente.

De México al Carnegie Hall y más

Tras un intenso período de presentaciones internacionales, que incluyó actuaciones en Nueva York en un evento que contó con la presencia del presidente francés Emmanuel Macron y del presidente argentino Javier Milei, colaboraciones con el aclamado tenor Jonathan Tetelman y la Orquesta Sinfónica de Múnich, y sus conciertos de gala en el Cadogan Hall de Londres, Radjenović continúa expandiendo su presencia global.

Apenas unas semanas después de su debut en México, regresará al Carnegie Hall, esta vez al prestigioso Stern Auditorium / Perelman Stage, el 27 de noviembre de 2026.

Su concierto de gala, From Opera to Hollywood, contará con la Orchestra of St. Luke’s, dirigida por Darko Butorac, y tendrá como invitado especial al tenor turco de prestigio internacional Murat Karahan. La velada volverá a reunir obras maestras de la ópera, música de cine y un repertorio crossover, reflejando esa identidad artística que se ha convertido en su sello indiscutido.

Ya tiene proyectados nuevos compromisos internacionales para 2027, a la par de los preparativos para su primer álbum de estudio. Para Tamara, el camino no se trata de elegir entre la ópera o el crossover, sino de demostrar que la excelencia técnica, la libertad artística y la conexión emocional pueden convivir sobre un mismo escenario.

Al pedirle que defina su arte en tres palabras, nos regala una respuesta que captura a la perfección su filosofía:

«Amor, pasión y liberador. Simplemente hacer lo que quiero hacer y ser yo misma».

Mientras se prepara para salir a escena en Torreón, una cosa queda clarísima: este debut en Latinoamérica no es simplemente un hito más en una carrera internacional ya floreciente. Es el comienzo de un nuevo capítulo, uno que Radjenović espera que la traiga de regreso al público latinoamericano por muchísimos años más.


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