Entrevista a Nina Warren: La soprano que regresa triunfalmente al Colón

¿Porqué Turandot es una ópera tan grandilocuente? Es una pregunta que nos hicimos reiteradas veces desde que finalizó la producción de “Un tranvía llamado Deseo” y ya se palpitaban los preparativos para esta gran puesta que, principalmente, rinde homenaje a una idea escénica original de Roberto Oswald. Pero en esta oportunidad tuvimos el regreso de dos grandes voces que brillaron en este escenario, como así en muchos alrededor del mundo; BlueberryMusica ya habló con una de ellas, así que hoy es el turno de la gran Nina Warren, la soprano americana que vuelve a este honorable recinto por cuarta vez, siendo una de ellas interpretando este mismo papel de la mano de Oswald como director.

Foto: Máximo Parpagnoli

Nina Warren es una cantante de renombre internacional, conocida por lograr de forma acabada y distintiva algunos de los roles más difíciles de la lírica, encontrándose ellos el de Brünnhilde ( de la ópera de Wagner “La Valquiria”) y el de la mismísima princesa Turandot, ambos habiendo sido interpretados en el mítico escenario porteño. Con una fuerte formación en canto y actuación, la soprano dramática nos recibió cálidamente para poder ayudarnos a responder la pregunta que especificamos al comienzo de este artículo, como así también poder hablar un poco de su carrera y formación en el exigente mundo de la ópera. 

¿Qué opinión tienes respecto a este Teatro?

Para mi es la mejor casa de ópera en la que he tenido el gusto de cantar. No es solamente la acústica en sí, que es una de las mejores del mundo, sino porque también por su gran dimensión. Yo tengo una voz grande, entonces para que salga a relucir la cualidad «dramática» de mi voz necesito espacio amplio, y este Teatro no solo me da eso, sino que también me da la oportunidad de poder desplazarme por el escenario y que se siga escuchando mi voz en todos lados. Es simplemente maravilloso.

Otro detalle es la gente con la que trabajo cuando vengo. Siempre que he trabajado aquí ha sido un placer enorme: desde Andrea que hace mi maquillaje , ha sido un placer trabajar con la gente de aquí. Andrea que hace mi maquillaje, Alfredo que me da empanadas antes de cada performance, el magnífico coro… 

¿Quedaste impresionada con el coro que te acompaña en esta oportunidad?

¡Desde luego! Tienen voces muy desarrolladas y completas y, sobretodo, desbordan de pasión al cantar. A veces, en algunas compañías de ópera, los coros tienden a no relucir su potencial si tienen que hacer muchas producciones seguidas. Sin embargo acá siempre hay una gran energía y profesionalismo desde el primer ensayo hasta la última función. 

Entonces, hasta ahora, siempre tuviste buenas experiencias con los argentinos.

¡Si! Los argentinos me hacen recordar a la gente en California. Quizás sea por el hermoso clima que ambos lugares tienen o la actitud tan cálida que tienen; simplemente es un placer cada vez que vengo a trabajar aquí.

Una de tus grandes cualidades es cómo incorporas una gran actuación a cada rol que interpretas. Investigamos y nos sorprendimos al ver que, al principio, estabas más enfocada en la faceta actoral ¿Cómo fue el cambio de rumbo a la lírica?

Desde que era una niña siempre decía que iba a ser estrella y estar sobre los escenarios, así que ya tenía la idea desde entonces (se ríe al exteriorizar el recuerdo). Yo siempre tuve una voz grande e incluso por mi estructura física yo… no sé cómo decirlo, pero simplemente yo tenía el aspecto y cuerpo de una cantante, así como uno ve a una persona de gran altura y piensa qué sería bueno para el basketball – da un sorbo a su café, sonriendo al pensar en cómo podía expresar su idea en español. La entrevista fue en ingles, pero ella siempre que pudo recalcó su capacidad de entender el castellano-. Pese a que tenía toda esa suerte de apariencia y una voz bastante grande, siempre estuve interesada en la actuación; incluso cantando ópera, mi interés estaba allí.

Cuando me mudé a Nueva York, luego de obtener una beca para estudiar canto en el Manhattan School of Music, a la semana de llegar logré entrar a un show en Broadway. Fue ahí, frente a esos dos caminos, cuando me pregunté a mi misma: “¿Realmente esto es lo que quiero hacer?¿Hacer el mismo show todas las noches, con tan solo una noche libre, o poder estudiar y viajar, aprender idiomas, experimentar culturas nuevas?. En ese momento, tomé la decisión de enfocarme exclusivamente en la ópera. Luego de ello, obtuve una beca completa en Julliard, y como los agentes suelen visitar para buscar talentos, fui contratada y logré ingresar al Metropolitan Ópera incluso desde antes de terminar la escuela. Debuté en “La Valquiria” bajo la batuta de James Levine e incluso junto a James Morris (quien también está en esta producción, en el rol de Timur).

Entonces siempre tenes en cuenta la actuación al momento de hacer un personaje… 

Lo bueno del arte es que uno puede encararlo de diferentes maneras. Para mí, al momento de estudiar un personaje, lo hago con mucho énfasis tanto en la parte vocal como en la actoral. Algunos piensan exclusivamente en la voz y está perfecto, pero yo realmente me dejo llevar por todo lo que es el personaje y eso lo logro gracias a que le doy una gran importancia primero al personaje y cómo interpretarlo actoralmente y luego trasladar eso a la parte vocal y musical del rol. Eso es lo bueno de haber tenido tanto entrenamiento como actriz también… – se detiene a pensar y continúa – El rol que me catapultó internacionalmente fue Salomé, un rol que tiene mucho peso la actuación. Uno lo puede cantar bien, pero si no sabe interpretarlo físicamente, pierde el atractivo principal, y creo que eso refleja mucho la forma en que estudio y hago cada rol. 

Foto: Máximo Parpagnoli

A lo largo de su carrera, interpretó a Salomé muchas veces, hasta convertirlo en un rol especial para ella. Varias reseñas pueden ser leídas en internet, alabando sus dotes interpretativos a la hora de encarar este papel principal compuesto por Richard Strauss. Para citar una de esos tantos artículos, el periódico alemán Stuttgarter Zeitung publicó que su Salomé era una de “asombroso sonido, repleto de opulencia, emoción y poderosa adrenalina”.

¿Por qué crees que el rol de la princesa es tan icónico como la ópera en sí?

Creo que es realmente icónico porque es TAN difícil poder cantarlo ¡No sé en lo que estaba pensando Puccini cuando creo el rol de la princesa Turandot! Desde mis comienzos he interpretado varios papeles del compositor: Muzetta, Sour Angelica y Tosca varias veces. Turandot es completamente distinto, al punto de ser uno de esos roles para los cuales necesitas tener la voz para hacerlo. Es esta característica del papel en sí que se identifica también con la concepción del personaje; esa cualidad de diva poderosa, distante e imponente, que usa vestidos ornamentales que acompañan su gran presencia escénica.  En esta producción, Anibal Lápiz hizo un trabajo formidable con ello.

¿Disfrutas mucho, entonces, de esta puesta original?

He tenido el placer de trabajar con Roberto Oswald y era un magnífico artista. Para esta puesta tuvo la visión de no solo hacerla espectacular, al punto de que atraiga a la gente ajena a verla por su gran opulencia, sino con la exquisita habilidad de no perder el foco en donde transcurre el drama. Cuando uno tiene tantas cosas brillantes y hermosas en el escenario se puede llegar a perder la vista de donde se está desenvolviendo el nudo de la historia. Matías Cambiasso, Cristian Prego y Anibal han logrado una reposición impecable, inclusive hasta en el detalle del vestuario: no solo había diseños y una idea conceptual, sino que se molestaron en ir con cada uno para poder trabajar con la persona y desarrollar la estética en base a cada cantante. 

Podría mencionar la vasta cantidad de roles que haz hecho a lo largo de tu carrera, pero principalmente voy a mencionar Brünnhilde (“Las Valquirias”), Marietta (“Die Tote Stadt”) y, una vez más, el de Turandot. Tomando en cuenta esta gran gama de personajes diversos ¿Con cuál te sentiste más cómoda?

No sé si honestamente alguien se podría sentir cómodo cantando Turandot (se ríe), pero a mi me gusta porque me encantan los desafíos. Quizás cuando más cómoda me siento es al tener un rol con el que puedo demostrar una gran capacidad actoral. Diría que con Salomé cada performance es como si fuese una nueva, dado a que requiere una forma de cantar tan locamente brillante y única que directamente, al momento de hacerla, rezo una plegaria para que todo salga bien… es Strauss, ese compositor realmente único, que dió origen a esta ópera magnífica que requiere dar todo de una al hacerla.  Pero, volviendo a la pregunta, a veces es bueno incluso cuando los desafíos surgen de la visión del director, porque entonces yo puedo tener toda una idea formada sobre un personaje pero tener que adaptarme a una idea completamente nueva y distinta, entonces ese desafío es algo que disfruto bastante. 

Foto: Máximo Parpagnoli

¿Hay algún rol pendiente de hacer?

Isolda. Tan difícil de cantar… pero yo quiero darle mi toque en la interpretación y hacer algo interesante con eso. 

Teniendo una gran experiencia en el teatro y la lírica ¿Cuál dirías que es más complicado de conllevar como forma de vida?

Creo que la ópera es un arte que se asemeja al Ballet. Hay una disciplina que tenes que seguir intrínsecamente y no hay mucha libertad al momento de cantar una obra… tanto para los requerimientos del rol que tenes que hacer, como la crucial atención para con tu cuerpo, son bastante demandantes. En los musicales, si bien también tienen su disciplina y desarrollo, la forma de hacer cada papel permite que lo puedas hacer varias noches a la semana; hacer eso como cantante de ópera es realmente difícil y arriesgado porque la voz requiere recuperarse bastante luego de cada performance. 

También quizás lo que tiene el teatro musical es que uno a veces lo disfruta mucho más… cuando yo canto ópera lo doy todo, pero siempre queda algo que pudo haberse hecho mejor: una nota, un pasaje, un aria. Simplemente hay veces que uno canta de la mejor forma, pero siempre hay algo que mejorar, como así también hay ciertos roles que son desafiantes y que siempre van a ser toda una epopeya al momento de hacerlos.

Yo, en lo personal, disfruto mucho de ambas, por lo que tengo un gran respeto por ambas disciplinas. Es más, hay algunos planes para hacer teatro musical más adelante, pero no son seguros así que no puedo decirte mucho al respecto – me mira y sonríe con cierta complicidad-.

 

Nuestra entrevista con Nina Warren nos brindó una imagen garrafalmente distinta a la que brinda en el escenario como la princesa del pueblo de Pekin. “I’m not a regular opera singer” nos dijo en tono jocoso y se lo creemos, dada la calidez con la que nos recibió y habló de su carrera y demás detalles, como por ejemplo, que siempre viaja con toda su familia a cada lado que va a trabajar. 

Nina Warren

Mañana es su última performance y definitivamente es un MUST para aquellos que deseen admirar la voz de esta soprano dramática, sumamente preparada para este rol exigente de la originalmente inconclusa ópera de Giacomo Puccini. Las entradas están disponibles a través de sistema TuEntrada.com

Agradecemos al equipo de Encompass Arts por brindarnos la oportunidad de entrevistar a la soprano Nina Warren. 

http://www.ninawarren.com 

 

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