Elīna Garanča: «La música clásica pide su tiempo para llegar a un éxito»

La mezzosoprano se presentó ante una sala llena de seguidores de la lírica. Gran parte de ese número ansiaban, desde hace ya varios años, el debut de la cantante de origen letón al máximo coliseo argentino, debiéndose ello a una cantidad de factores que la misma Garanča posee y demuestra en cada presentación que tiene. Su recital junto a la Filarmónica de Buenos Aires no fue la excepción, puesto que logró comprimir su vasta carta de presentación (en lo que respecta a su personalidad, profesionalismo y versatilidad vocal) en tan solo una noche de concierto.

Foto: Arnaldo Colombaroli

El día miércoles, por la noche, el Colón albergó a una de las mezzosopranos más importantes de este tiempo. Con un programa que, dicho por ella, se confeccionó para poder demostrar toda la potencia y color de su voz, se pudieron escuchar arias conocidas de “Adriana Lecouvreur” (Francesco Cilea), “Samson et Dalila” (Camille Saint-Saëns), “Carmen” ( Georges Bizet), entre otras, como también una amplísima variedad de composiciones en español. Con solo un cambio de vestuario, que condecía con la segunda parte de la noche, Elīna tuvo al público argentino encantado y a su merced, en lo que fue un grandioso debut para ella en el mítico escenario.

BlueberryMusica tuvo el placer de hablar con ella, previo a su presentación, para poder indagar un poco más en su nuevo disco, la fama en la ópera y sobre algunos personajes que hoy son por demás requeridos de ella en cada presentación solista. Tomando el té luego de su ensayo en el Teatro Colón, la cantante nos recibió cálidamente para poder conversar en un clarísimo español (siendo que ella hace varios años tiene residencia en España).

Tu Debut en Buenos Aires se condice con el lanzamiento de un disco que celebra la canción italiana, española y latina, siendo que haz elegido piezas que conforman parte del patrimonio musical característico de esta región. ¿Por qué ahora?

¡Pues por coincidencias de la vida! Yo siempre digo que no le basta a un cantante con tener una buena voz para poder hacer una carrera, sino que necesita de estas casualidades, coincidencias, ese dedo de Dios o del Destino para que las cosas funcionen. Yo siempre he interpretado este repertorio porque no creo en el temperamento geográfico y también creo que, si uno cree en la reencarnación, diría que antes viví seguramente en algún país latino, porque de verdad me siento como en casa.

Foto: Arnaldo Colombaroli

Te voy a preguntar por dos melodías que particularmente tocan a los argentinos: “El día que me quieras” y “Yo soy María, de Buenos Aires”. ¿Acaso las tenías presente de antes o fueron sugeridas al momento de armar este último trabajo discográfico?

Bueno, son melodías muy populares. Por un lado “El día que me quieras” es un clásico que escuché en una gran cantidad de películas románticas, por lo que he crecido con esa melodía. Yo creo que “Yo soy maria…” es una pieza muy típica que también representa el  cuadro de una mujer muy fuerte, una que lucha por su verdad y por su posición en la vida, diciendo Aquí estoy y aquí me quedo; entonces termina siendo una declaración de su posición en la vida y creo que yo como como artista me puedo identificar porque siempre me gusta experimentar y confrontar el encasillamiento. Yo siempre digo que no me gusta que los cantantes jovenes esten tan metidos en una caja, etiquetados con que “tu eres esto y tu eres otro”, por decir que tu eres un cantante de Mozart y vos uno de Strauss. Yo siempre he peleado contra eso porque yo quiero cantar de todo, por eso siempre trato de ser flexible para que mi voz pueda llegar a captar colores que quizás, siguiendo la manera vocal correcta que se enseña en la academia o en la vida de un cantante lírico, no podría alcanzar.

De hecho tu voz en esa aria se escucha de una forma distinta, como nunca antes se te ha escuchado en grabaciones anteriores… Siguiendo con esa linea de innovación, tengo que preguntarte: ¿Cómo es que te animás a dar estos pasos en tu repertorio? Porque hasta ahora haz interpretado arias o canciones de tenor (como, por ejemplo, “No puede ser” o “Granada”) e incluso arias de soprano (como “O mio babbino caro”).

Primero que nada, como mezzosoprano, canté en mi vida profesional un montón de papeles masculinos (Octavian, Cherubino, etc.), así que no es nada extranjero para mi. Pero, al fin y al cabo ¿Qué importa cuál es la melodía y quién es el que canta? ¿Porqué piezas como “Granada”, que son una declaración de amor a un pueblo, región o cultura, no pueden ser hechas por una mujer? No creo en esa limitación.

La historia de “No puede ser” es un poco más curiosa. En España he cantado mucha zarzuela y siempre trato de añadir algunas piezas menos conocidas o desconocidas a mi repertorio, para hacer un poco más de chispa; esto lo hago para mi, como cantante, para no repetir siempre la misma obra, pero también para introducir al público algo que no han escuchado antes. Existe una regla que establece que el que quiere cantar o tocar zarzuela, tiene que pedir un permiso a los herederos del compositor de la pieza u obra para poder hacerlo. Entonces, para este último disco, nos contactamos con la familia de Sorozábal (compositor), diciendo quien era y que quería interpretar esa pieza, y ellos nos contaron la historia de que el compositor, antes de morir, declaró su deseo de que esta pieza fuese cantada por una mujer también. Su deseo era en base a que la misma no es solamente una pieza de una obra, sino una declaración de emociones y que por qué no podría ser cantada también por una mujer. Entonces ahora tengo un permiso oficial, de la familia, para poder cantar esta pieza.

¿Cómo es que la Zarzuela entra en tu vida?

Bueno ingresó por varios lados: Por Teresa Berganza, escuchando sus grabaciones, por mi marido que creciendo en Gibraltar estaba muy cerca de la influencia de otros cantantes como Plácido Domingo o Victoria de Los Ángeles y por mi madre que era cantante. Estaba buscando romper el cliché de vikinga (por mi aspecto), entonces para buscar una provocación ante dicha etiqueta, me dije: ¿Porqué no puedo cantar un repertorio Andaluz?

Gracias a mi madre, la música española era conocida en casa, y a mi siempre me me emocionó mucho el idioma y la manera y la chispa de la zarzuela y el tener actualmente una casa cerca de Málaga me dió la posibilidad de conocer muy bien el ambiente, la madera, el espíritu, el sabor y el salero de la vida española.

En sí se parece mucho a la operetta alemana, porque es muy difícil poder interpretarlo bien. No es una música barata, ni tampoco un cliché, sino que tiene momentos muy profundos, con mucho corazón dolido.En mis conciertos, siempre me gusta mostrar en la primera parte una faceta muy intelectual y profunda, con arias de la música clásica que todo el mundo conozca, para que luego, en la segunda parte, pueda regalar a las personas música más ligera, pero que también de más movimiento en el cuerpo; mismo allí está la magia de la zarzuela.

Teniendo en cuenta eso que mencionas respecto la influencia española, tenemos que preguntarte acerca de uno te tus roles más celebrados. “Carmen” es un personaje y ópera que ha trascendido el mundo de la ópera, para ser un ícono en la cultura pop. ¿Por qué esta Gitana ha generado tanto impacto con su canto, a lo largo de los años, trascendiendo la audiencia especializada en la música clásica?

Porque “sex sells” – se ríe-. Yo creo que la Carmen es tan misteriosa, que cada uno quiere tocar un trozito de ella y no sabe dónde empezar. Es el sabor de la sensualidad que tiene, que es tan diferente, tan particular, que todos la queremos entender pero al final nadie puede. También es todo un ícono de la mujer libre y poderosa, libre de explicarse a sí misma, algo muy fuerte y avant garde considerando el tiempo en que fue escrito este personaje y luego la ópera. A partir de todo eso hay como una suerte de misterio y admiración para con ella.

Retrato de nuestra tarde con Elina

Por último, teniendo en cuenta el mundo actual de la lírica y siendo que ya hace 20 años que estás sobre los escenarios: ¿Cuál sería para vos la mejor forma para atraer a las nuevas generaciones a la ópera?

Primero sería darle el acceso a los jóvenes para comprar los tickets o regalar los mismos o que puedan ingresar a los ensayos generales. Esto más que nada para que no sea tan complicado llegar, sobre todo para los estudiantes que no pueden permitirse comprar un ticket para la ópera. Segundo, para mi, es muy importante ir educando desde pequeños a los niños en lo que es la música en general, como por ejemplo, llevándolos a los ensayos de la orquesta. Yo recuerdo que en Letonia solían llevarnos y escoger obras, como “Pedro y el Lobo” (Prokofiev), con las que los chicos pudieran identificar fácilmente cada instrumento, al asociar un sonido con un personaje y luego revelando qué instrumento era. Entonces un niño, en su fantasía, ya empieza a aprender cómo se compone una orquesta. Es clave dar la oportunidad de poder ver de cerca y saborear esa experiencia independientemente de que sigan o no por el camino de la música.

También he notado que el público no está tan viejo en general. Luego de mis presentaciones encuentro muchos jóvenes, que inclusive la gran mayoria esta en la carrera de canto o músico. Lo único que siento es que a veces se confunden un poco con el éxito que tienen los instagramers hoy en día: Un cantante requiere años para poder llegar a la plenitud de su voz y de conexión con su cuerpo y eso no funciona con otras formas de llegar a la fama, que pueden llegar a requerir tan solo un par de meses de dedicación. Yo siempre digo a mis estudiantes que en su vida parece que el o ella tiene que sacrificar para poder lograr ser cantante, pero eso ya es pensar incorrectamente. Yo no he podido salir con mis amigas o a cenar o irme antes de un concierto y jamás lo vi como un sacrificio, siendo que para mi el cantar en un escenario es lo más importante de todo. Pero pasa eso también necesitas voces honestas que te digan la verdad en la cara y que te guien y te digan “Tu voz no es para esto” o “Aún no se desarrolló lo suficiente para esto”.

Entonces: ¿Qué consejo le darías a los jóvenes estudiantes que aspiran con llegar a pisar dentro del mundo de la lírica?

La música clásica pide su tiempo para llegar a un éxito. Un voz y una pasión, al final, no garantiza un éxito. Que quieras y ames mucho lo que haces no es una garantía de que lo vayas a conseguir, pero si tu pasión es tan fuerte, para ti será suficiente cantar en cualquier escenario. Yo nunca me puse ninguna meta o punto de llegada para cantar. Uno sueña con cantar en el MET, por ejemplo, pero yo siempre quise simplemente cantar. No es decir “sea como sea quiero llegar a cantar en tal lugar”; yo creo que uno se estresa tanto y se pide tanto que termina perdiendo la felicidad que es el simple hecho de cantar. Yo muchas veces en mis vacaciones canto para mi, tambien inclusive en conciertos si consigo una cierta tranquilidad en cómo será el evento, no canto por el público sino que canto para mi.

 

Acerca de: Su debut en el Teatro Colón

 

Elina Garanca se apersonó en el escenario con la seguridad e imponencia de toda una diva lírica. Sus 20 años de carrera sobre los escenarios son su principal aval de ello, siendo que ha pasado por todo tipo de públicos alrededor del globo. El programa tuvo un alto despliegue de tanto su voz, como también de la obra que verismo (estilo de ópera un tanto más realista, que equidista de lo romántico), salvando el aria de Dalila (que a esta altura es tan o más requerida que las escenas de “Carmen”, por su público y fieles seguidores). Todas las arias fueron interpretadas con el sello característico de ella, logrando inclusive acompañar su canto con miradas, gestos y movimientos que acompañaban la escena interpretada. Diría que, del repertorio más operístico, las joyas de la noche fueron su comienzo y fin de la primera parte del concierto (“Voi lo sapete o Mamma” y “Acerba Volutta”), aunque su Carmen fue toda una eventualidad que el público saboreó a cada segundo.  

Foto: Arnaldo Colombaroli

Los asistentes celebraron cada interpretación de la mezzosoprano con efusividad, pero fue en los bises que el público del Colón se unió en ovación. Primero comenzó con una de sus zarzuelas más solicitadas, que no se encontraba en el programa: “Carceleras” (Chapi y Lorente). Quizás el momento en donde más habló la cantante con el público fue cuando contó la historia de cómo consiguió los derechos de “No puede ser”, pieza que creo debe gustarle mucho porque la cantó como si hubiese sido escrita para ella. También fue el momento para explicar un poco lo que también conversamos en la entrevista: esa versatilidad y flexibilidad vocal por la que ella aboga, sumado a la necesidad de siempre ir renovando repertorio. Luego fue el turno de “El día que me quieras”, canción que también pertenece a su último disco y donde  parecía que literalmente la mezzo tenía el alma de todos los presentes en sus manos, meciéndonos al son de la mítica melodía de Gardel y Le Pera, para luego despedirnos con un beso dirigido a la audiencia. Ese fue, quizás, el momento más sublime y mágico de toda la noche.

Finalmente cerró con “Granada”, otro corte de su último disco, donde antes de empezar dijo, entre risas, que está “es la última”.

Elīna Garanča supo cautivar a su público argentino interpretando piezas que identifican su carrera en toda su complexión. Sin dejar entrever la recuperación que todavía está teniendo, luego de romperse una de sus costillas en un accidente doméstico, supo dar una performance digna de un debut por demás esperado por los amantes latinos de la lírica.

1 comentario

  1. Fue genial una Diva pero -con la humildad de una grande”

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

Translate »
Follow by Email
Facebook
Twitter
Pinterest
Instagram