«Dido y Eneas» superó dos confinamientos por pandemia y aún así logró brillar en el escenario del Teatro Empire, con grandes alabanzas por parte de la critica y aplausos de centenares de personas que fueron a verla. En esta oportunidad, Blueberry ofrece un «detrás de escena» de esta primera ópera del 2021, conversando con los diferentes protagonistas que hicieron posible esta producción.

Hacer ópera no es fácil. Eso lo sabemos todos o al menos creemos saberlo. Incluso desde antes de la pandemia, enfrentarse a una producción de ópera era encarar un proyecto muy demandante, en el que se mínimamente se deposita un ápice de esperanza de que no habrá perdida y que un público aún mayor al habitual se animará a probar e ingresar a este bello mundo musical. Sin embargo, la pandemia puso obstáculos inimaginables a una actividad cultural que ya de por sí conllevaba un esfuerzo considerable. Contra toda la incertidumbre y barreras, una  compañía independiente logra enfocarse en el sentimiento primario – el amor por la música – y logra formar la primera producción operística de este 2021. 

En el día de hoy, “Música en Escena” ofrece la última fecha de su “Dido y Eneas”, una ópera barroca inglesa que relata la historia de amor entre Dido, reina de Cartago, y el héroe troyano Eneas. Desde el escenario del Teatro Empire, esta compañía independiente se cargó la difícil tarea de presentar una obra en tiempos de gran crisis e incertidumbre. Su mensaje es claro: “La música es sanadora”. Siguiendo estrictamente los protocolos y con un esfuerzo mancomunado de toda la producción y staff del teatro, esta ópera de Henry Purcell tuvo su singular debut en Abril, para luego continuar sus fechas a lo largo de este mes. 

BlueberryMusica tuvo el placer de ir detrás de escena y ofrecer un inside de esta producción de ópera, la cual no solo fue la primera, sino que es una de las muy pocas que hubo hasta ahora. Cada uno de los protagonistas clave en esta producción se sentaron a contar su experiencia dentro y fuera de esta ópera y cómo la misma ingresó en lo profundo de sus vidas. 

Silvana D’onofrio “Uno, en principio, sale a perder pero con ganas de hacer las cosas

Profesora Artística de Piano y Dirección de Orquesta, Silvana es la primera en admitir que enfrentarse a hacer una ópera es una decisión que surge más por el amor al arte y las ganas de hacer música y no tanto por fundamentos más racionales. Siempre teniendo en cuenta el contexto y los cuidados, ellos se animaron a hacer algo que incluso parecía imposible al tiempo en que empezaron con los ensayos. 

“En realidad este era un proyecto del 2020. Nosotros hicimos dos ensayos y tuvimos que  suspender por la pandemia.  Fueron muchos meses de  estar aislados, de no conectarnos; pero cuando los casos empezaron a bajar en noviembre, la sensación de que podía manejar la situación y retornar se hizo presente. Fuimos retornando de a poquito, primero arrancó el coro y luego venían las sopranos – que eran 4 – en la Sala. Luego empezamos a sumar más personas, con distanciamiento, ensayando más espaciados la parte musical y lo actoral, con barbijo, sobre el escenario. Todo fue una gran colaboración de todos, tratando de hacer una vida tranquila y de no sabotear este esfuerzo colectivo. Llegamos genial hasta Abril, que un día antes de la función de estreno se anunció la cuarentena estricta devuelta. Por suerte pudimos tener ese debut.”

Y fueron la primera ópera de este año y la única por mucho tiempo… ¿Fue difícil animarse a hacerlo?

“Yo creo que no fue una decisión muy racional. Teníamos muchas ganas de juntarnos a hacer música y decidimos hacerlo. Siempre tuvimos en cuenta los cuidados que se debían tener así que hubo una planeación racional. Sin embargo, también hubo un impulso emocional de hacer música  y fuimos enormemente felices ensayando todo el verano.”

¿Vos sentís que el panorama artístico ha cambiado conforme aconteció la pandemia?

“No creo. El arte es, en el mundo, un espacio al que nadie le pone mucho financiamiento en líneas generales de presupuesto. En quince años de hacer ópera, solo una vez obtuve un poquito de financiamiento. La dificultad está en los aforos también, que ahora están reducidos. Así que uno, en principio, sale a perder pero con ganas de hacer las cosas. El arte es sanador y la gente tiene ganas de ir al teatro.”

Silvana D’Onofrio. Fotografía: Ph.Luciab

Cuando Silvana menciona la cantidad de años de carrera, me detengo por un momento. No solo estaba frente a una directora experimentada, sino que justamente es una mujer en un mundo – la música clásica – que está bastante carente de exponentes mujeres. 

Vos justamente mencionas tu trayectoria de quince años haciendo ópera. Esto no es menor, considerando que el mundo de la música clásica sigue sin darle un mayor lugar a la mujer en el ámbito creativo o de dirección. ¿Te ha costado o te sigue costando este hecho en tu propia experiencia?

“Si. La enorme dificultad, que sigue siendo el punto en la cuestión, son los organismos oficiales. Las mujeres no tenemos un lugar en los organismos oficiales. Si vos haces un panorama de los podios que hay en la República Argentina, vas a ver hombres. Quizás hay alguna que otra mujer invitada, pero las cabezas, en general, son hombres y eso no se ha modificado. Como soy muy testaruda, armé mi propia compañía y me puse a trabajar hace muchos años, entonces a mí no me importa quién me va a llamar. 

Lo bueno es que conocí a Antonio Leiva, luego de hacer dos producciones en el Teatro Empire y me invitó a sumarme al equipo del Teatro. Entonces empecé a trabajar en muchas producciones aquí y se convirtió en la primera vez que, podría decirse, que fui convocada, ya que todo lo demás surgió de mi esfuerzo personal.”

La presencia de una directora musical y de puesta en una ópera ya es, de por sí, un desafío a las estructuras tradicionales. Sin embargo no es la única perspectiva que esta producción toma y la refleja sobre la obra de Purcell.

Luchi de Gyldenfeldt “La identidad de género – del personaje – está más en el que está viendo que sobre quién está actuando

Luchi de Gyldenfeldt. Fotografía: Ph.Luciab

Este cantante, que pasó de ser barítono a contratenor, logra conjugar y unificar, de forma muy orgánica, su propia vida y militancia con el arte y el repertorio operístico que logra despertar una enorme pasión. Su experiencia en “Opera Queer” y su trayectoria solista en el mundo académico se ven interesantemente reflejadas en un rol que trasciende el binarismo y hace honor a una característica fundamental del barroco: la ambigüedad de sus personajes. Es en estas obras, provenientes de este estilo puntual, que nos encontramos con personajes que trascienden del “hombre” o “mujer”, pese a que fueron creadas hace más de 300 años. 

Desde antes de ver la producción, sentí que el rol de Sorcerer iba a encontrar ciertas aristas de tu persona y lograr una especie de amalgama entre quién sos y lo que el rol representa, en términos de ambigüedad. Luego de verte y oírte en el debut, me queda la duda ¿Tomaste parte de tu persona para inspirarte y hacer este rol?

“Intento que no. Pese a que sé que es un rol súper ambiguo y también es un personaje que es una especie de representante estereotipado de la ambigüedad en el barroco. En el barroco se juega mucho a la performatividad; La disidencia, la perspectiva de género o la identidad está más en el que está viendo que sobre quién está actuando. Con un gran mantón, uñas postizas y barba surge esta hechicera, cuya percepción también depende del espectador. 

Esta ambigüedad tan característica del barroco por supuesto que me atraviesa. No quiero ser “el hechicero” y luchar con, por ejemplo, barrer todo tipo de expresion de género, queer, marica o discidente, pero me parece que entra perfecto dentro de un universo donde yo también aprendo y trabajo el encontrar elementos que están al alcance y que también son propios e incorporarlos a este personaje teniendo en cuenta la matriz que exije. No es lo mismo la matriz que me exige,quizás, el dueto de Rosina y Figaro que suelo hacer con la Ferni, que la que se presenta con este personaje. Sorcerer representa en sí, por esto y por la música barroca en sí que plantea Purcell, una dificultad teatral muy grande.”

¿Por qué?

“Porque es un rol que podría decir que es bastante celoso. Es demandante vocalmente y ello forma parte de esta ‘dificultad’ que mencionaba. Llevo cantando este rol por más de un año, entre las presentaciones y los ensayos, y si en el día tengo que estudiar Sorcerer a la mañana no puedo, a las horas cantar, “Ombra mai fui”, aún siendo también parte del barroco. Es un rol operístico que merece el 100% de tu energía vocal y tengo muy presente que, mientras estoy en esta producción, debo y tengo la cabeza trabajando para este personaje, matizando y encontrando esta mixtura ambigua en lo que me representa Sorcerer y exclusivamente dedicado al mismo.” 

Fotografía: Ph.Luciab

Esta concentración absoluta a un personaje en particular ¿Te es difícil? Ello teniendo en cuenta que tu actividad profesional me ha demostrado una facilidad para la variedad continua de roles y que yo, personalmente, nunca te había visto tan determinado a una “persona” en particular.

“Es difícil pero me enseña un montón, sobre todo a concentrarme y a nivel técnico. Yo cuando cantaba como barítono, hice de Eneas en una producción de la Universidad Nacional de las Artes. En ese momento, la Ferni (Fernando De Gyldenfeldt) hacía de Sorcerer y fue entonces que, aún sin tener desarrollado el tipo vocal, coqueteaba con el rol porque me encanta su histrionismo y su conexión profunda con el mundo de lo fantástico y lo ambiguo. En 2019, me convocaron de la Escuela de Música de San Martín en Caseros y tuve finalmente mi debut en este rol. Fue hermoso encontrarme con la partitura y con todo lo que representa este personaje, pero dista mucho aquella primera vez con la forma en que hoy puedo abordar este rol. Si bien, como mencionaba antes, es un rol que representa mucha complejidad, he aprendido un montón del mismo y, al día de hoy y estando en medio de esta producción, siento que es un rol que ya lo hice propio.”

Luchi demuestra una enorme pasión a la hora de hablar de este rol que, como bien han leído, logró tomar un papel protagónico en su vida. Pero así es la vida del artista y, cómo leerán a continuación, esta conexión tan profunda no es mera casualidad. 

Elisa Calvo: “La ópera es cómo el Rock & Roll: Una vez que la empezas escuchar, no la queres dejar.

Esta soprano de trayectoria nacional obtuvo un gran reconocimiento del público y la crítica,en tiempos prepandemicos, por su participación en la ópera unipersonal “La Voz Humana”. Casi como un preludio que nadie pudo vaticinar, este retrato en la vida de “ella” que ocurre en dicha obra pasó a ser una descripción bastante cercana a la vida que vivimos durante el 2020 y una porción considerable de este 2021. 

Me parece una ironía del destino que uno de tus roles más celebrados, ‘elle’ en ‘La voix humaine’, haya acontecido previo a la pandemia. Pocos iban a decir que ibamos a estar todos en ese contexto de soledad y atados a un dispositivo para sentir ‘una voz humana’. ¿Cómo fue pasar de esta ópera al confinamiento?

“Fue bastante difícil entrar en el confinamiento porque, como vos bien dijiste, este rol tuvo una resonancia tremenda y luego de trabajarlo tanto junto a Silvana tuve que dejarlo. Extrañé muchísimo ese rol porque lo aprendí y lo amé y lo integré a mi persona, entonces conviví ‘con ella’ por casi un año entero y luego vino la pandemia. Fue difícil.”

«La voix humaine» es una obra que obtuvo una real significación para estos tiempos y que incluso fue realizada en muchísimas versiones vía streaming, llegando a ser reinventada por el mismísimo Almodóvar. 

“Perdóname que te corrija, pero de ‘mini ópera’ no tiene nada. Más que nada porque cuenta un drama tremendo da capo al fine, sosteniendo todo desde una llamada por teléfono.”

¿Te ayudó mucho el entender este rol para poder sobrellevar la pandemia?

“En el acompañamiento musical me ayudó un montón, porque yo lo seguí cantando. No es que me encerré en mi casa y no canté más. Cuando yo digo que entendí este rol, es porque todas las cosas que le pasaron a este personaje me pasaron a mí, entonces hubo una relación simbiótica que generó un compromiso personal y emocional con este rol.”

Y de ‘Elle’ pasamos a ‘Dido’

“Dos mujeres dolidas y solas, que se enfrentan a la adversidad de su vida y que demuestran con mucha intensidad su dolor.”

¿Cómo logras conectar con el personaje y poder encararlo de una forma tal que parecería que el dolor es propio y no siguiendo las indicaciones del libretto? 

“Lo primero que hago es estudiar y ver de qué se trata el rol. En el caso de la ‘La voix humaine’ me involucré mucho con el monólogo de Jean Cocteau y en ‘Dido and Aeneas’ trate de indagar quién está supuesta Dido; más allá de que uno conoce la historia, quería saber quién fue antes de convertirse en “la famosa Dido”. Todos estos elementos que uno va encontrando son esenciales para entender el rol y ‘hacer carne’ con el mismo, comprendiendo quién es y porqué actúa de esta u otra manera.”

Hay una frase que frecuentemente veo en internet, y se le atribuye a Maria Callas, que dice que un cantante enfrenta un rol mucho antes de entrar al teatro, lo vive y está consigo mucho tiempo después de dejar el escenario.   

“Totalmente, es completamente así. Hace poco hicimos la última función de  ‘La voix humaine’ y llegué a mi casa como si hubiera perdido un hijo. Esto más que nada porque yo sé que pasará un tiempo largo para que me vuelvan a convocar para cantar esta obra, por lo que es una pérdida real. Y con ‘Dido’ va a pasar lo mismo.” 

Yendo hacia algo más técnico, quería preguntarte si es difícil cantar una ópera en inglés. Estamos tan acostumbrados a las óperas más conocidas, en otros idiomas, mientras que el inglés es más identificado con el teatro musical, que a veces puede ser desafiante encarar una producción operística en este idioma. 

“Para los que no somos angloparlantes es difícil, pero no imposible. Como para casi todo hay que estudiar. Yo me preparé mucho para tener un inglés que más o menos sea britanico y se entienda. Así como manejo el francés no manejo el idioma inglés, pero estudie para que se me entienda y para que yo también sepa qué es cada palabra. Es importante saber lo que uno canta, porque así uno le puede otorgar el carácter al rol.”

Aquí me detengo por un momento y hago una pregunta que, por lo menos desde Blueberry, tratamos de hacer con frecuencia para ver cuales son las diversas opiniones que hay referente al tema…

Teniendo en cuenta tu trayectoria ¿Cómo sentís que la ópera está parada frente al público en general? ¿Hoy la lírica peligra como lo fue, quizás, en los ‘90s? ¿O estamos en un momento de apogeo? 

“Yo creo que va alternando de a momentos. Esta pandemia no ayudó para mucho más que juntarnos todos los cantantes líricos para asociarnos y poder salir adelante. Honestamente creo que la gente cada vez le tiene menos miedo a la ópera. Yo digo que la ópera es cómo el Rock & Roll: Una vez que la empezas escuchar, no la queres dejar. Una vez que vas a ver una buena ópera, con buenos intérpretes, es un amor a primera vista que es imposible de evitar. Hay mucha gente que no se anima a la ópera porque no la conoce, porque aparenta ser para gente de un nivel superior o para intelectuales y la misma, en sí, tiene un origen popular. No nace desde el elitismo.”

¿Y qué opinas del streaming? ¿Llegó para quedarse dentro del mundo de la ópera?

“Yo creo que llegó para quedarse, pero no hay forma en que se pueda comparar la transmisión con un espectáculo de ópera en vivo. Nosotros hicimos vía streaming ‘La voix humaine’ y la disfruté mucho. La ví y me vi a mi misma y también me emocioné mucho. Aún así, no hay nada que se compare con tener el público adelante, no hay forma de cambiarlo; el teatro vive del público, del ida y vuelta, esa energía que te alimente durante tu performance. Eso es algo que, por más que el streaming perdure, nunca se va a poder lograr.” 

Hasta el momento, nos encontramos con relatos de superación pese al panorama pandemico, deconstrucción y reinvención de personajes y la pasión requerida para lograr esa conexión entre el personaje y el intérprete y la que hay entre el cantante y el público. Sin embargo, nuestra última entrevistada terminó por dar el toque final a este detrás de escena, en donde descubrimos un poco de las pasiones que mueven a los artistas y que terminan de convencer a ir por todo, pese a que el resultado sea incierto. 

Susana Palomeque: “Mi sol es la oportunidad de seguir cantando

Susana Palomeque. Fotografía: Ph.Luciab

Cuando hablé con Susana, ya habíamos tocado la gran mayoría de los tópicos referentes a los artistas en general, el mundo de la ópera y la propia “Dido y Eneas”. Cuando pensaba hacía dónde podría encarar la entrevista, fue la misma cantante y su historia de vida lo que terminó de aportar el mensaje de que el arte tiene un poder sanador y un gran contagio de optimismo en la vida humana. 

Actualmente, Susana tiene dos roles preparados, los cuales fueron alternando conforme las fechas programadas. Ella confiesa que no representó una dificultad imposible de resolver y que supo encontrar el goce entre las dos personalidades contrapuestas. 

¿Cómo conviven estos dos roles intensos en tí durante este tiempo?

“Lo bueno es que son hermanas. Obvio que tienen diferencias puntuales de personaje, más que nada porque ‘Belinda’ es la hermana menor y la que es más esperanzada en el amor y que insiste a ‘Dido’  a que se arriesgue por amor, mientras que la propia ‘Dido’ tiene una actitud más seria y maternal, resguardandose para cuidar a su familia. De a momentos es divertido, pero puede llegar a complicarse si uno no está concentrado en qué rol está cantando en el momento.” 

¿Ha sido difícil poder ser parte de la ópera durante la cuarentena?

“Me ha costado porque mientras uno más ensaya es mejor. Debido al confinamiento se recortaron mucho los ensayos y me enfrenté a la realidad de ensayar mucho en mi casa, sola.”

Sin embargo lograron ser la primera ópera de este año y una de las pocas producciones de ópera que se hicieron hasta el momento ¿Fue un extra de presión el tener al público y la crítica expectante?

“Personalmente siempre preparo los roles lo mejor que puedo. Sabía que iba a venir prensa y que íbamos a tener ese detalle más de ser la primera producción, pero no modificó al hecho de que siempre doy lo mejor para cada papel que tengo que interpretar.”

Sumado a todo esto, sos una madre ¿Cómo sobrellevas la vida artística y parental, sobre todo en estos tiempos?

“No es nada fácil, pero tampoco imposible. Debo resaltar que mi hijo está empezando a cantar antes de hablar. Tararea algunas arias que canto mientras estoy con él.”

¡Eso es  una hermosa influencia!

“¡Sí! Lo único que espero es no traumarlo. Suelo cantar mucho cuando juego con él y me observa atentamente. Por la pandemia tuve que encargarme exclusivamente yo, así que está teniendo mucho contacto con todo mi repertorio de ópera.”

¿Con qué rol operístico te identificas más?

“A mí me gusta muchísimo el rol de Mimí, en ‘La Boheme’. Yo vengo de Bolivia y logro identificarme en la soledad que ella canta, por ejemplo, en “Sì, Mi chiamano Mimì”. Ella disfruta mucho de las cosas bellas de la vida, como el primer sol de abril, pese a vivir una vida recatada y solitaria. Y esa historia me llega muchísimo, más que nada porque yo vine sola aquí y, pese a ello, siempre me concentré en lo mucho que me gusta cantar y en la oportunidad de poder aprender. En Bolivia no hay mucha influencia cultural, al punto tal de que hay más o menos cinco profesores de canto en todo el país. Para mí, ese sol que menciona Mimí es esta oportunidad de desarrollar mi canto, que es lo que amo.”

“Dido y Eneas” fue la primera ópera de este año y, como bien dijimos anteriormente, es una de las pocas que se mantuvo hasta la fecha. Este esfuerzo y amor por la música se ve reflejado en esta producción plagada de virtuosismo y dedicación, que supo superar las barreras del miedo, del aforo reducido y de la poca fé estatal para con las artes para ofrecer una obra barroca en excelentes condiciones. 

El 22 de agosto es su última función, a las 19 hs . 

¿Saben qué? ¡Aún hay entradas! 

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