Cuando pensamos en esta obra, automáticamente nos remite al movimiento del Verismo dentro de la ópera, siendo “Andrea Chénier” parte de la vena principal de esta forma de composición que rompió con el tipo de libretos que las óperas manejaban entonces.

Pero: ¿Qué es el Verismo?

El verismo fue un movimiento literario que fomentaba el realismo dentro de lo de las composiciones. Esto no necesariamente se refiere a utilizar tramas históricas, como hasta entonces se venía haciendo en la ópera, sino utilizar temáticas reales a nivel sociedad, con referencias directas y bien identificables para que el espectador pudiese sentirse tocado con la historia. Como bien mencioné, esto tuvo lugar originariamente en la literatura, pero no tardó en llegar a la ópera como una moda que duraría años. “Cavalleria Rusticana”, una de las primeras óperas en instaurar este estilo en el mundo de la ópera de entonces, reúne todas las características primordiales del Verismo: temas populares, personajes pertenecientes o originados desde la mundana realidad de la sociedad y que el mismo desarrollo de la historia se fusione con los leitmotiv del libreto a nivel musical y no aislar los momentos de bravura o de nudo como se suele ver en las óperas belcantistas. Umberto Giordano se acercó a esta “ nueva moda” gracias a la ópera de Mascagni y, pese a haber escrito una docena de óperas, se lo recuerda principalmente por “Andrea Chénier”, que justamente encapsular el drama lírico dentro de las cualidades del verismo, como a su vez contar con numerosas arias de despliegue vocal.

El relato de “Andrea Chénier” está plagado de mensajes patrióticos, utilizando la verdadera historia del poeta y su enemistad contra el Reino del Terror (poder que gobernó a París de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes). Giordano y Luigi Illica (libretto) le añaden a la lucha idealista de este poeta un romance con una mujer aristócrata, Maddalena Di Coigny, la logrando una combinación de gran intensidad en relato a lo largo de toda la ópera. La unión entre estos dos personajes cierra con un canto al amor eterno, previo a ser ejecutados por órdenes del Tribunal Revolucionario, configurando un cierre grandilocuente del cuarto y último acto de esta obra clave del verismo italiano

Gustavo López Manzitti (Chénier) y Daniela Tabernig (Maddalena) en el primer acto de Andrea Chénier, Teatro Colón, 2017

Más allá del sentimiento patriótico y profundo idealismo que posee esta ópera, la misma cuenta con una gran variedad de arias para tenores y sopranos que, al día de hoy, son populares para ser interpretadas en recitales y conciertos. Uno de los números más memorables de la mítica Maria Callas es “La mamma morta”, en donde la amada de Chénier ofrece su cuerpo a cambio de la vida de este, siendo esta aria frecuentemente incluida en recitales y trabajos discográficos dedicados al repertorio verista. El dueto final que mencionamos anteriormente, “Vincino a te”, es frecuentemente utilizado para conciertos de duetos de soprano y tenor, por su altísimo nivel en orquestalización y dado a que posee momentos de lucimiento para tanto la mujer como el hombre.

“Andrea Chénier”, estrenada el 28 de marzo de 1896 en el Teatro de La Scala (Milán), es la ópera más conocida de Umberto Giordano. Cómo bien se mencionó, el compositor italiano a compuesto una cantidad considerable de obras, de las cuales rara vez se representan en los principales teatros de ópera del mundo. “Fedora”, otra ópera de Giordano, ha ganado notoriedad en las últimas décadas y ahora es interpretada con mayor frecuencia tanto en recitales como en producciones de temporada. 

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